Auténticos príncipes del Reino Vegetal (así los llamó Linneo), la familia de las palmeras (Arecaceae) está compuesta por unas 2.800 especies distintas que se distribuyen por toda el área tropical y subtropical de nuestro planeta.
La palmera es una de las plantas que más utilidades ha dado al hombre: el dátil, el coco, la harina, el aceite, la miel o el alcohol y el vino, el uso doméstico de los tejidos de la palma...
La palmera datilera (Phoenix Dactylífera L.) es una de las plantas más antiguamente domesticada por el hombre. Grabados egipcios con 5.500 años de antigüedad demuestran que por aquel entonces ya existía la cosecha del dátil.
Las estructuras biológicas de las palmeras se conservan tan elementales que carecen de elementos tan comunes en un vegetal como unas flores con sus pétalos o un tronco verdadero con ramificaciones. Su tronco o "estipe" no es tal, es un falso tronco que se forma por un conjunto de restos de bases de las viejas hojas o "frondes" que se entrelazan formando una estructura en forma de columna. Este falso tronco sólo puede crecer a lo alto y no a lo ancho.
La savia de las palmeras no circula por la periferia del tronco sino por su región central o médula, esta particularidad las hace resistentes al fuego, ellas son capaces de rebrotar de sus cenizas, de ahí probablemente el origen de su nombre genérico "Fénix". Este tronco está coronado por un penacho de hojas que crecen en espiral describiendo una corona o cabeza formada por hasta 40 hojas de más de 3 m. de longitud. La palmera nos indica su edad aproximada por la altura que alcanza su estipe (tarda más o menos 10 años en desarrollar cada metro de tronco).
Las palmeras carecen de raíz principal pero tienen unas pequeñas raicillas que crecen a modo de cabellera a partir de un bulbo en la base del tronco.
Existen palmeras macho y palmeras hembra. Sólo las palmeras hembras producen dátiles, son los machos los encargados de polinizar a las hembras bien a través del viento, bien de forma manual (procedimiento conocido en Elche como “entaconado").
El dátil, fruto de esta palmera es una baya de aspecto cilíndrico u ovoide con una finísima piel de unos 7 gramos de peso de los cuales 2 son de su hueso.
Tiene un alto contenido en azúcares (casi un 70%) y un gran valor tanto nutritivo como energético (30 calorías por dátil).
Un viejo aforismo árabe nos dice que el buen guerrero tuareg es capaz de sobrevivir 3 días en el desierto con un solo dátil en el zurrón. El primer día comerá su carne, el segundo su piel y el tercero su hueso molido.